El origen de Pumilio

 

Como ya sabrás, la transparencia es un elemento imprescindible para Pumilio. Por ello, en el artículo anterior te presentamos a nuestro equipo: Manuel, Borja, David y Mei. Pero la historia no estaría completa si no te contáramos cómo se originó Pumilio, ¿verdad?

Para entender el camino que hemos recorrido hasta ahora, es importante remontarnos ocho años atrás. Han ocurrido muchas cosas relevantes durante este tiempo, tanto en solitario como en paralelo. Distintas experiencias, errores y lecciones aprendidas que, como emprendedores, hemos tenido que superar para llegar hasta donde estamos hoy. Hemos decidido compartirlas contigo, en este artículo y en próximos contenidos, para que nos conozcas mejor y para que puedas evitar algunos de nuestros tropiezos.

Todo comenzó gracias a nuestra pasión por el medioambiente, en una época en la que dábamos forma a diferentes proyectos y propuestas. Hablábamos con ONG ambientales y nos centrábamos en que pudieran aplicar información cartográfica, satelital y aérea usando drones de manera más eficiente. No obstante, en 2017 nos topamos con un libro de Cindy Alvarez, “Lean Customer Development”, que fue clave para el posterior desarrollo de Pumilio. Este libro propone centrarse en una metodología focalizada en el cliente y estudiar los problemas reales de clientes potenciales en lugar de construir un negocio basado en una “idea” propia que, cuando ya está en marcha, hay que averiguar lo que ocurre con este producto o servicio que se vende. Esto último es justamente lo que estábamos haciendo nosotros, y he aquí nuestro principal tropiezo.

Por aquel entonces, habíamos invertido en formación, equipo, en el desarrollo de modelos de negocio, en propuestas de cliente… sin primero habernos interesado realmente en conocer los verdaderos problemas de los clientes. ¿Funcionó? Por supuesto que no. Pero nos ayudó a encontrar un camino: el camino hacia Pumilio.

En 2018 decidimos experimentar la metodología propuesta en “Lean Customer Development” y, durante varios meses, recopilamos información de decenas de ONG en Latinoamérica. Queríamos saber cómo podíamos contribuir, con nuestra tecnología y con todo lo aprendido hasta el momento, al éxito de proyectos medioambientales. Aprendimos mucho con solo escuchar a las personas que componen estas organizaciones: sus problemas, sus experiencias, sus anécdotas y sus pruebas pasadas. Este ejercicio de escucha activa permitió que nos diésemos cuenta de algo crucial para lo que hoy es Pumilio: las ONG no eran nuestros “clientes”, sino que eran nuestros aliados, nuestros compañeros en el viaje hacia un mundo mejor.

Y, así, descubrimos algo que ya intuíamos (e intuye la gran mayoría de la gente): los mayores problemas actuales de las ONG son la captación de financiación y la visibilidad. Así que nos planteamos: ¿cómo podemos mejorar esta situación? En ese momento, decidimos ayudarlas para superar las barreras que dificultan la realización de proyectos medioambientales. Pumilio tenía que centrarse en ayudar a organizaciones ambientales y a que sus proyectos supusiesen una mejora del medioambiente en armonía con la población que conviviese en esos lugares.

Teníamos el concepto, que surgió tras estos estudios y reflexiones, así que solo nos faltaba un nombre. El anterior, más acorde a nuestro conocimiento de tecnologías geoespaciales, ya no nos representaba de la misma forma. Por eso probamos con algo nuevo y diferente, exótico y terrenal. Algo vivo, simpático, en plena naturaleza. Ese fue el nacimiento de Pumilio.